lunes, 2 de enero de 2012

Riqueza personal.

Es bonito ver  a unos niños sonreír. Sobre todo, si es probablemente, la única sonrisa de el día o quizás de la semana. Tal vez en sus casas no sean tan felices como lo son cuando nosotras los vemos. No todos tenemos la misma suerte, y, por desgracia, no todos tan privilegiados de tener a unos buenos padres.
Yo, en lugar de compadecerme por ellos intento que cada minuto que están con nosotras sea diferente, que se lo pasen bien, y si puede ser, con una sonrisa en la cara.
Me gustaría poder estar más tiempo con ellos,  por  lo menos así me aseguraría de que  están bien y son “felices”. Y lo pongo entre comillas porque no se puede ser realmente feliz si tu familia te maltrata, tanto física como  psicológicamente.
Y no nos pagan a ninguna de las que vamos  allí e intentamos hacer que las vidas de esos pobres niños sean un poco más llevaderas, pero a mí por lo menos, no me importa que no me paguen, porque yo realmente me siento bien conmigo misma y mi satisfacción personal tiene un nivel incontrolable cuando hago algo por estos chicos y me devuelven una sonrisa.

martes, 22 de noviembre de 2011

Pensar le hace bien a todo el mundo.

¿Por qué le dedico tan poco a lo que de verdad me importa?   Y sobre todo, ¿por qué me doy cuenta demasiado tarde de lo que en realidad me importa?
¿A quién quiero engañar? Intento tapar el hueco que dejaron grandes personas con otras que apenas significan nada. 
Hablo de Ana...
Hay tantas cosas que quiero contarle, tantas fotos que enseñarle y, sobre todo, tanto que agradecerle.

Hizo que me sintiera, por primera vez, persona.
Dejó que me sentara en la orilla y llorase sin preguntarme absulotamente nada, y me abrazó.
También quiso que fuese yo la que tomase la decisión de contarselo, cuando quisiera, cuando estuviese preparada.

Tan pronto me vio caminar por aquella playa, casi desierta, vino y caminó junto a mí. No hablamos, apenas,  en el casi kilómetro y medio que medía aquella fantástica playa, pero en sus ojos vi como me decía que ella estaba allí, que podía contar con ella.